Modelo de respuesta para el examen
El verbo es el elemento más importante de la oración, pero esta importancia no es sólo sintáctica sino también comunicativa, como un elemento que canaliza nuestra expresión de los enunciados.
Junto a los significados léxicos que posee todo verbo, aparecen otros que lo caracterizan como clase de palabra: los contenidos gramaticales de tiempo, modo y aspecto, que no son más que manifestaciones del hablante sobre el discurso.
Con el tiempo del verbo, el hablante ordena y sitúa lo dicho respecto a un momento determinado que le sirve de referencia o respecto a otras referencias temporales explicitadas por el verbo de otro enunciado. Este diferente comportamiento del verbo llevó a Samuel Gili Gaya a distinguir entre tiempos absolutos (presente, pretérito y futuro) y tiempos relativos (imperfecto y todos los tiempos compuestos).
El tiempo está ligado a otra categoría gramatical que es el aspecto. En él, se entrecruzan los significados gramaticales y léxicos.
El significado gramatical se desprende del uso de los tiempos verbales y tiene que ver con el desarrollo de la acción verbal. Así, el aspecto será perfectivo cuando interese señalar el cumplimiento efectivo de la acción e imperfectivo cuando interese señalar su desarrollo sin que sea importante el comienzo o el final.
Existen verbos que poseen significados aspectuales que provienen de su contenido léxico a los que se les ha llamado aspecto léxico o modo de acción verbal. De modo que hay verbos cuyo lexema implica que la acción sea puntual: morir, saltar, abrir, entrar… mientras que otros por su significado se conciben como permanentes o durativos: estar, vivir, saber, ver, tener…
Gracias al aspecto el hablante puede marcar la delimitación de una acción y dejar así constancia de su término.
Pero también es importante la actitud o el compromiso del hablante con respecto a aquello que dice y esto lo permite una tercera categoría gramatical que es el modo verbal. Existen dos modos en función del compromiso del hablante. Cuando éste considera que lo dicho no sólo es verdad sino que lo concibe como “algo existente” y “objetivo”, entonces hablamos de modo indicativo. Pero cuando por el contrario, el hablante lo que quiere es suspender la aserción de lo dicho y presentar los hechos como mera posibilidad o conjetura, utilizará el modo subjuntivo.
Hemos visto hasta ahora que el verbo permite al hablante ordenar y presentar su mensaje en función de lo que quiera expresar. Pero no todo se deja a libertad del hablante sino que éste está condicionado por la situación comunicativa, de ahí que cada tipo de discurso exija unos usos verbales u otros. De este modo, los lingüistas E. Benveniste y H. Weinrich proponen una distinción entre dos actitudes discursivas: narrar (para el que se utilizarán los tiempos pretérito simple, imperfecto, condicional y pluscuamperfecto) y comentar u opinar (para el que se utilizarán los tiempos presente, perfecto compuesto y futuro).
No obstante, estos dos mundos “narrado” y “comentado” no tienen siempre una separación nítida. Así, hay casos en los que las formas verbales escapan de sus contextos prototípicos para insertarse en el que no les corresponde, funcionando como metáforas temporales o usos dislocados de los tiempos verbales. Se denominan así porque en estas situaciones las formas verbales esconden sus valores originarios (los gramaticales) y aparecen otros distintos y secundarios.
Este es el caso del condicional, que aunque sus usos rectos sean los siguientes:
a) Valor de futuro respecto de un pasado.
- Me comentó que jamás vendría a mi casa.
b) Valor de futuro respecto de una condición o hipótesis en un periodo condicional.
- Si vinieras, te lo daría.
También son muy frecuentes sus usos desviados de los que hablábamos antes:
a) Con valor modal de probabilidad.
- Estaría en casa, pero no me
abrió. (Por: probablemente estuviera en
b) Con valor condicional de cortesía en los ruegos o peticiones.
- ¿Le importaría dejarme las llaves del coche? (Por: déjeme las llaves…)
c) Con valor de condicional de sorpresa.
- ¡A quién se le ocurriría quitar de aquí los árboles!
En el caso del ejemplo que tenemos que comentar es un caso especial pues existen varias interpretaciones:
En primer lugar, se podría interpretar como un condicional de narración, si es que es cierto que “el jeque aportó alrededor de tres millones de euros”. El factor principal que determina el uso correcto de este condicional es la existencia previa de un pretérito perfecto, puesto que de este modo la forma condicional toma aspecto de narración y no de condición en el enunciado.
También podría interpretarse como condicional de rumor si consideramos que el jeque aún no ha aportado ese dinero. Este tipo de condicional se caracteriza por aparecer en enunciados de contextos dudosos, se emplea para lanzar una información que no está contrastada.
Ambos usos están prohibidos en los libros de estilo de losperiódicos, sobre todo el de rumor, ya que se considera que la información no está confirmada.
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